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Archive for the ‘Cabello / Uñas / Piel’ Category

Sin exagerar puede decirse que el Aloe Vera ama la piel.  Sus propiedades respecto del órgano más grande del cuerpo, basadas en sus nutrientes orgánicos, permiten resultados extraordinarios en casi todos los tipos de afecciones de piel.  A continuación se describen esas propiedades y los nutrientes que las explican.

  •  Penetración de tejidos.  Esta es la propiedad base a partir de la cual se explican las demás.  El Aloe Vera tiene una extraordinaria capacidad para penetrar rápidamente las tres capas de la piel, -epidermis, dermis e hipodermis-, actuando luego desde el interior. Nutrientes: ligninas. Es una substancia abundante en las células parenquimatosas de la pulpa del áloe.  Su cualidad más notable es la de penetrar en los tejidos con una gran facilidad, llevando con ella a otros elementos.
  • Anti inflamatoria. El Aloe Vera tiene una acción similar a los esteroides como la cortisona, pero sin sus efectos nocivos colaterales. Por ello es muy útil en golpes o lesiones, inclusive en la celulitis cuando consiste en la inflamación del tejido celular subcutáneo en ciertas áreas del cuerpo como los muslos, el abdomen y los antebrazos. Nutrientes: Esteroides vegetales, como el sitosterol-B, compesterol, enzima bradikinasa, y otros.
  • Antiséptica. Su capacidad bactericida, funguicida y antiviral, permite evitar y eliminar todo tipo de infecciones, -inclusive estafilococos-, procesos de hongos, -ejemplo entre los dedos de los pies-, o virus  -eliminando por ejemplo verrugas, si no son de nacimiento-.  Nutrientes:   polisacáridos como el acemanano, ácido ascórbico (vitamina C), tocoferol (vitamina E), hierro (mineral), ácido crisofánico utilizado con éxito en el tratamiento de la psoriasis y de ciertos hongos cutáneos, ácido cinámico funguicida y detergente, resistanoles (alcoholes) bactericida, y otros.
  • Antioxidante.  Propiedad que disminuye el envejecimiento o deterioro de nuestra piel, al “absorber” los radicales libres resultantes del metabolismo. El cuerpo produce sus propios antioxidantes para guardar el equilibrio, pero el aumento de los radicales libres generados por la contaminación, una mala alimentación, estrés o por fallos celulares, produce un desequilibrio, por lo que deben incorporarse antioxidantes en forma externa.  El organismo se beneficia con una mezcla de antioxidantes actuando en forma sinérgica y en cantidades relativas balanceadas.  Cada substancia antioxidante actúa en una parte diferente de la célula y una buena parte de ellos provee además una protección general.  Las liposolubles (ej. vitamina E) protegen áreas lipídicas de la membrana celular, las hidrosolubles (ej. vitamina C) actúan sobre los radicales libres en los líquidos celulares, otras (ácido alfa-lipoico) trabajan en ambas zonas.  Por otra parte, la sinergia o trabajo en equipo es necesaria y la administración individual de antioxidantes se vuelve peligrosa, ya que una vez que un antioxidante neutraliza un radical libre, se vuelve a su vez radical libre a menos que pueda ser reciclado por otro antioxidante.  Nutrientes: ácido ascórbico (vitamina C), tocoferol (vitamina E), betacaroteno (pro vitamina A) uno de los antioxidantes más poderosos que se conocen, y otros.
  • Coagulante.  El Aloe Vera provoca en lesiones de la piel la formación de una red de fibras que retienen las plaquetas de la sangre, ayudando a una rápida coagulación y cicatrización.  Nutrientes: calcio, potasio, celulosa.
  • Inhibidora del dolor.  Es la capacidad de inhibir y bloquear las fibras nerviosas periféricas (receptoras del dolor), interrumpiendo de modo irreversible la conducción de impulsos.  Nutrientes: ligninas para penetrar rápidamente las capas más profundas de la piel, enzima bradikinasa, antraquinonas, resinas como aloína, barbaloina, isobarbaloina, antraceno, antranol y ácido aloético, aceite etéreo que posee todas las cualidades anestésicas y analgésicas del éter, pero no su toxicidad, y otros.
  • Hidratante.  Es la capacidad del Aloe Vera de aportar los líquidos perdidos en las capas de la piel.  Nutrientes: ligninas para penetrar rápidamente las capas más profundas de la piel transportando los elementos necesarios, polisacáridos, potasio regula la retención de agua, cloruro de sodio crítico para mantener un balance de agua normal en el cuerpo, enzima catalasa previene la acumulación de agua en el cuerpo, y otros.
  • Humectante.  Asegura mantener los líquidos necesarios en la piel, para evitar resequedad de sus tejidos.
  • Cicatrizante. Tiene una extraordinaria capacidad para restaurar los tejidos dañados desde las capas interiores de la piel, reduciendo las marcas exteriores resultantes del proceso de cicatrización.  Nutrientes: tocoferol (vitamina E), vitamina B1, o tiamina, esencial para el crecimiento de los tejidos, vitamina B2 o riboflavina necesaria para mantener una piel sana y esencial en la respiración de los tejidos, éster de ácido cinámico es notable por sus cualidades para descomponer los tejidos necróticos (muertos), zinc al estimular la actividad de las proteínas en la cicatrización, y otros.
  • Regenerador celular.  Es la capacidad de acelerar el crecimiento de nuevas células que a su vez tienen una mayor capacidad que las anteriores para crecer y cumplir sus funciones.  Nutrientes: calcio, vital para la osmosis celular (intercambio de líquidos) ayuda a las células a mantener su frágil equilibrio interno y externo, caroteno y betacaroteno (pro vitamina A), vitamina B1, o tiamina, esencial para el crecimiento de los tejidos, tocoferol (vitamina E),  y otros.

Hay varios tipos de alopecia, pero la más común es la hereditaria, también conocida como androgenética o calvicie común. Esta provoca calvicie a corto o largo plazo, haciendo que quien la padece comience a perder pelo sin posibilidad de recuperarlo. Otra definición de alopecia sería la disminución progresiva del pelo, siendo ésta localizada o bien generalizada. Para poder entender la alopecia es necesario conocer el ciclo de vida del cabello. Éste pasa por 3 fases, una primera de crecimiento (2-6 años), en la cual el pelo crece aproximadamente 1 cm por mes; el período de reposo, también conocido como catágeno (3-4 semanas) y la fase telógena o de caída, en la que es más común perder pelo y sufrir problemas de calvicie (3-4 meses).

La alopecia es uno de los problemas que más preocupan a hombres y mujeres. Otros tipos de alopecia son los no cicatriciales (reversibles) y cicatriciales (irreversibles).

Pero la cuestión es saber por qué mucha gente está condenada a perder pelo y sufrir problemas de alopecia o calvicie. Las causas más comunes son las que explicaremos a continuación:
1) Alopecia areata: este tipo se caracteriza porque en una o varias zonas del cuero cabelludo se comienza a perder pelo de manera muy rápida. Puede ser de manera simultánea o progresiva, produciendo calvicie parcial o general.

2)Alopecia masculina: a medida que el hombre alcanza una edad madura, comienza a perder pelo. Esto se debe fundamentalmente al envejecimiento, siendo inevitable la calvicie cuando hay antecedentes andrógenos en el individuo, siendo más frecuentes los problemas de alopecia. La edad en la que comienzan a aparecer estos problemas depende de condiciones genéticas. Si la persona que padece este problema comienza a perder pelo antes de los 20 años, es común que se agrave a partir de los 30. Uno de los síntomas de alopecia puede ser comenzar a perder algo de pelo en las regiones frontales, apareciendo las tan temidas entradas.

3)Calvicie por trastornos endocrinos: problemas hormonales (sobre todo de la hormona tiroidea) y malos hábitos en la alimentación pueden ser los detonantes para perder pelo y sufrir problemas de alopecia. La falta o el déficit de la hormona tiroidea es la causante de la caída del pelo.

4)Caída del cabello tras el postparto: muchas mujeres experimentan una pérdida de pelo tras el postparto. Esto es normal, y normalmente el pelo que cae suele recuperarse, pero en algunos casos puede ser un detonante para sufrir problemas de alopecia.

5)Calvicie causada por enfermedades: ciertas enfermedades pueden ser las causantes de la alopecia. La dermatomiositis, el lupus o los tumores del tejido linfático pueden producir hacer que el paciente comience a perder peso de forma gradual, produciendo en algunos casos calvicie. La pérdida del pelo por este tipo de enfermedades puede ser gradual o parcial, siendo la alopecia reversible en algunos casos y en otros completamente lo contrario.

6)Alopecia por sustancias químicas o físicas: traumatismos, golpes, peinarse repetidamente en la misma área con brusquedad, quemaduras o radiaciones pueden producir pérdida parcial o temporal del cabello.

7)Infecciones en la piel: las infecciones producidas generalmente por hongos en el cuero cabelludo pueden producir calvicie o ser un plus para perder pelo. La tiña, una de las infecciones más comunes provocan la caída localizada del pelo, pero no producen alopecia, ya que una vez que se cura la enfermedad el pelo vuelve a crecer. Las infecciones bacterianas, como pueden ser las piógenas, suelen producir alopecia permanente incluso después de su tratamiento y cura. Otras enfermedades como la sífilis terciaria o la lepra causan calvicie definitiva en las zonas del cuero cabelludo que se han visto afectadas.

Es sabido que las vitaminas son esenciales en la salud del organismo. Por ello, también lo son para la salud de la piel. Las vitaminas son fundamentales para que la piel del cuerpo luzca sana, joven y bella.
Las vitaminas no son producidas por el cuerpo humano por lo que hay que consumir alimentos que nos las proporcionen en su justa medida si del cuidado de la piel se trata, es muy bueno utilizar productos de belleza y cremas para la cara y el cuerpo que posen vitaminas.
Si bien son 13 las vitaminas que necesita nuestro organismo para estar saludable, 4 son las que requiere la piel del cuerpo para estar sana. Estas son las vitaminas A, B5, C y E, cuyas características y funciones detallaremos a continuación, haciendo hincapié en sus acciones sobre la piel.

La vitamina A: Se encarga de ayudar en el proceso de separación celular por lo que tiene una gran incidencia en la regeneración de los tejidos de la piel. De esta forma sana los daños provocados por los rayos del sol y corrige las líneas de expresión. La vitamina A se encuentra en los lácteos, en la yema de los huevos, en las frutas y las verduras, entre otros alimentos.

La vitamina B5: Esta vitamina ayuda a que el organismo asimile el resto de las vitaminas y participa de la regeneración de los tejidos de la piel. Además, la vitamina B5 mantiene la humedad de las capas inferiores de la piel y desinflama. Algunos de los alimentos que poseen esta vitamina son las carnes, la yema de los huevos y la papa, entre otros.

La vitamina C: Es fundamental para la salud de la piel debido a que se encarga de generar colágeno, por lo que la ayuda a mantener su elasticidad. Además actúa sobre la pigmentación de la piel ya que mantiene su color natural y reduce las manchas de escaso tamaño. También tiene propiedades antioxidantes por lo que combate el exceso de radicales libres de la piel. Esta vitamina se encuentra en algunos vegetales verdes y en algunas frutas como los limones y las naranjas.

La vitamina E: Esta vitamina se encarga de mantener la estructura de las células. Además mejora la elasticidad de la piel y tiene propiedades desinflamantes. También se encarga de que los radicales libres no se reproduzcan en exceso y sirve como cicatrizante. La vitamina E está presente en cereales, en legumbres y en la yema de los huevos, entre otros alimentos.

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Expertos peluqueros aseguran que más allá del cuidado exterior del pelo, es necesario también llevar una buena alimentación rica en vitaminas, minerales y fibras, para mantenerlo espléndido, saludable. Para ellos deberás conocer estos nutrientes.
Diariamente debe de tomar un vaso de jugo de naranja con una cucharada de levadura de cerveza, que contiene vitamina B, una de germen de trigo, rica en vitamina E y otra de lecitina de soya, que ayuda controlar el equilibrio graso del pelo.
Por otra parte, añada derivados de los lácteos, pescados, huevos y ensaladas con hortalizas de varios colores. Las algas frescas o en comprimidos avalados por un especialista y el consumo de brotes de alfalfa fortalecerán las raíces y evitarán la caída del cabello.
En el momento del lavado, enjuague con abundante agua blanda y agregue unas gotas de vinagre de naranja o jugo de limón para que no queden restos de champú, que pueden dañar la salud del pelo.